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martes, 14 de diciembre de 2010

La Electricidad- Parte 2

Edificio
Para que un edificio esté bien ejecutado, debe contar con un adecuado aislamiento térmico, una buena orientación y protección de ventanas y estar dotado de una eficiente iluminación, porque ello requiere un sistema de climatización de verano más pequeño, dado que normalmente es el que consume más energía eléctrica.
El proyecto de un edificio que tienda al ahorro de energía en climatización en verano, debe cumplir los siguientes objetivos:

Reducir al mínimo las ganancias de calor por transmisión a través de los cerramientos.
Proteger eficazmente la ganancia de calor por radiación solar directa a través de las ventanas
Intensificar la ventilación e iluminación natural de los locales
Minimizar los consumos eléctricos de las instalaciones de iluminación artificial y artefactos que disipen calor en los ambientes aumentando su eficiencia.

En la ejecución de los edificios deben emplearse aislantes térmicos que están constituidos por materiales de baja conductividad del calor y representan un elemento importante para evitar recalentamientos de muros y techos expuestos a la acción directa del sol, por lo que se infiere que el uso de aislamientos adecuados es una de las mejores formas de reducir los consumos energéticos en la climatización.
Las ventanas son los medios de comunicación visual con el exterior y de iluminación hacia el interior y además deben proveer una apropiada ventilación natural, debiendo ser adecuadamente dimensionadas. Debe tenerse en cuenta sin embargo, que los vidrios actúan como una trampa de calor dado que dejan pasar la luz solar y calientan los elementos del ambiente, pero a su vez la radiación calórica invisible que éstos emiten, no pasa a través del vidrio, por lo cual el calor almacenado no puede escapar denominándose a ello, efecto invernadero y como este calor debe extraerse con aire acondicionado, es necesario dotar de una buena protección solar a las ventanas utilizando persianas, postigones de protección o parasoles.

 La realización de un estudio energético se basa en el análisis de varios elementos básicos que importan en los consumos, los cuales son: Edificio; Iluminación; Aire acondicionado; Instalación Eléctrica y Elementos de Control.

Iluminación


Debe tenerse en cuenta en la operación lo siguiente:
Limpiar periódicamente las luminarias, porque la suciedad disminuye el nivel de iluminación de las mismas.
Apagar las luces que no se necesitan, como por ejemplo cuando el personal está en refrigerio.
Evaluar la posibilidad de utilizar luz natural, utilizando pinturas de color claro e instalando elementos transparentes o similares, para aprovechar este recurso, siempre que brinde un nivel adecuado de iluminación.
Instalar superficies reflectoras para direccionar e incrementar la iluminación y posibilitar la reducción de lámparas.
Utilizar lámparas de vapor de sodio de alta presión en la iluminación de exteriores.
Seleccionar adecuadamente lámparas para que suministren los niveles de iluminación requeridos en las normas de acuerdo al tipo de actividad que desarrollen.
Utilizar luminarias apropiadas como las pantallas difusoras con rejillas. No se deben emplear difusores o pantallas opacas porque generan pérdidas de luz que requieren utilizar más luminarias.


Las lámparas fluorescentes compactas electrónicas son fundamentales por su bajo consumo en aquellos lugares donde se necesite un alumbrado con largos períodos de encendido

Aire acondicionado


el proyecto de mejoras energéticas consiste en actuar sobre cada  problema concreto pudiéndose mencionar entre otras, las siguientes acciones para mejorar el rendimiento energético:

Incremento en el grado de las temperaturas de evaporación.
Reducción en el grado de las temperaturas de condensación.
Parcializar las cargas de los compresores para que funcionen a plena carga a máximo rendimiento.
Mejoramiento del enfriamiento de los condensadores, limpieza y adecuación.
Mejoras o ajustes en la circulación de los caudales de agua o aire.
Renovación y limpieza de filtros con sistema de control de suciedad.
Verificar pérdidas de aire en conductos y ajuste de capacidades y consumos de ventiladores.
Utilización en lo posible de ventiladores y bombas con regulación de velocidad variable que consumen menos energía eléctrica que los de velocidad constante.
Mejoramiento del aislamiento de tuberías y equipamientos.
Cierre de zonas refrigeradas cuando no se usan.
Adecuación de la posición de los sensores ambientales de comando y operación.
Aumento de las temperaturas de operación o set-point compatible con las necesidades de confort.
Mejoramiento en la automatización y sistemas de control del sistema de aire.
Capacitación del personal del área de mantenimiento y operación y analizar las posibles mejoras y sistematización de las mismas.


Se pueden resumir las estrategias de ahorro energético en aire acondicionado del siguiente modo:

Disminución de las necesidades de energía, como el mejoramiento térmico de la envolvente del edificio y protección de todo el aventanamiento, así como la reducción del calor de iluminación.
Incremento de la eficiencia energética, del equipamiento propio del aire acondicionado, utilización de recuperadores del calor del aire contaminado de los locales al exterior para transferirlo al aire nuevo que ingresa, empleo de sistemas de acumulación de agua fría o hielo, etc.
Utilización de energías gratuitas, por ejemplo empleando el aire exterior cuando está fresco en verano (free-cooling) o el enfriamiento evaporativo.
Aprovechamiento de la energía residual mediante la cogeneración con equipos de absorción.



Estas son algunas de los remedios que podríamos usar para ahorrar energía. Para más información entre aquí: Normas Básicas para el ahorro de electricidad


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La Electricidad- Parte 1

La electricidad (del griego elektron, cuyo significado es ámbar) es un fenómeno físico cuyo origen son las cargas eléctricas y cuya energía se manifiesta en fenómenos mecánicos, térmicos, luminosos y químicos, entre otros en otras palabras es el flujo de electrones. Se puede observar de forma natural en fenómenos atmosféricos, por ejemplo los rayos, que son descargas eléctricas producidas por la transferencia de energía entre la ionosfera y la superficie terrestre (proceso complejo del que los rayos solo forman una parte). Otros mecanismos eléctricos naturales los podemos encontrar en procesos biológicos, como el funcionamiento del sistema nervioso. Es la base del funcionamiento de muchas máquinas, desde pequeños electrodomésticos hasta sistemas de gran potencia como los trenes de alta velocidad, y asimismo de todos los dispositivos electrónicos. Además es esencial para la producción de sustancias químicas como el aluminio y el cloro.



La electricidad es originada por las cargas eléctricas, en reposo o en movimiento, y las interacciones entre ellas. Cuando varias cargas eléctricas están en reposo relativo se ejercen entre ellas fuerzas electrostáticas. Cuando las cargas eléctricas están en movimiento relativo se ejercen también fuerzas magnéticas. Se conocen dos tipos de cargas eléctricas: positivas y negativas. Los átomos que conforman la materia contienen partículas subatómicas positivas (protones), negativas (electrones) y neutras (neutrones). También hay partículas elementales cargadas que en condiciones normales no son estables, por lo que se manifiestan sólo en determinados procesos como los rayos cósmicos y las desintegraciones radiactivas.

La electricidad en los edificios
El uso doméstico de la electricidad se refiere a su empleo en los hogares. Los principales usos son alumbrado, electrodomésticos, calefacción y aire acondicionado. Se está investigando en producir aparatos eléctricos que tengan la mayor eficiencia energética posible, así como es necesario mejorar el acondicionamiento de los hogares en cuanto a aislamiento del exterior para disminuir el consumo de electricidad en el uso de la calefacción o del aire acondicionado, que son los aparatos de mayor consumo eléctrico.
Se denominan electrodomésticos a todas las máquinas o aparatos eléctricos que realizan tareas domésticas rutinarias, como pueden ser cocinar, conservar los alimentos o limpiar, tanto para un hogar como para instituciones, comercios o industrias. Los electrodomésticos se clasifican comercialmente en tres grupos:
En los países de la Unión Europea los fabricantes de electrodomésticos están obligados a etiquetar sus productos con la llamada etiqueta energética, con el fin de contribuir al ahorro energético y a la preservación del medio ambiente.
La etiqueta energética es una herramienta informativa que indica la cantidad de energía que consume un electrodoméstico y la eficiencia con que utiliza esa energía, además de otros datos complementarios del aparato. Existen siete clases de etiquetas energéticas que se tipifican, en función de los consumos eléctricos, en diferentes colores y con letras del abecedario de la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente). De esta manera, los usuarios pueden valorar y comparar en el mismo momento de la compra el rendimiento energético de los distintos modelos de un mismo tipo de electrodoméstico.


Calefacción solar, estufa de leña, ventilación adecuada, buen aislamiento, buena orientación, caldera de biomasa, recogida de aguas pluviales, generadores... Estas son algunas de las alternativas que plantearse para prescindir de la electricidad en casa. Algo nada fácil en una ciudad, donde los pisos no disponen ni siquiera de chimenea y la dependencia de la red eléctrica es total.
El diseño de una casa autosuficiente comporta simplificar algo ciertas necesidades. Difícil, pero no imposible.

El objetivo del ahorro energético no es dejar de emplear los equipos eléctricos sino utilizarlos de forma eficiente.